viernes, 6 de julio de 2012

Lucas me está esperando en algún lado

         El 23 de febrero acontecía una de las tragedias más crueles en las vías del ferrocarril Sarmiento, en la estación de Once. Fallecieron 51 personas, entre jóvenes, niños, gente que iba a laburar, a estudiar…
Un puñado de historias, de rostros, de sueños y proyectos que se frustraron. De las que se quedaron en la pupila del corazón fue la de Lucas. Este pibe de 20 años, músico y papá de Paz, fue el último en ser encontrado.
Desde que la mamá y los familiares, amigos y gente que se solidarizó y movilizó, no dejé de mirar las noticias, con la intención de hacer fuerza, unido a la esperanza de que iba a aparecer con vida.
         “Lucas me está esperando en algún lado”, dijo la mamá una de las noches antes de que apareciera. Lo dijo desde lo más profundo de sus entrañas y me conmovió. Dicen algunos que las madres tienen un sexto sentido y sin duda que es así. Al día siguiente encontraron al pibe entre los vagones. Ante el dolor, sólo atiné a guardar silencio…
         Desde hace un tiempo tengo una sensación parecida, ese cosquilleo de saber que seguro, en algún lado, me está esperando. Desde la bajada del Puente Alsina, o en Boedo y las vías, por Laprida, detrás de un tacho de basura, en medio de los cartones de un camión, arriba de la bici, entre medio de las ollas, cocinando, comiendo, llorando, riendo hasta que te duelan los pómulos, pensando cómo y dónde, charlando en el cordón, entre mate y mate, cuando no hay más esperanza, cuando estamos todos podridos a pesar que ya empieza el año, cuando te das cuenta que somos siempre los mismos, entre los que no lo ven, entre los que no sienten, entre los que decidieron que no era ya más parte de su vida, entre los que se cansaron, entre los que se sintieron expulsados, cuando pensás que no vale más la pena, cuando dudás, cuando el dolor se te hace insoportable, cuando decide cambiar, cuando te enterás que empezó la escuela, cuando te engañan como una quinceañera, cuando no se la juegan, cuando te mienten, cuando esboza una sonrisa, con ese que está sucio y te da nauseas, cuando nos abrazamos, cuando nos arrojamos en medio de la incertidumbre… en algún lado.
         No Seas Pavote es un modo de encuentro, con algunos “Lucas” que andan perdidos, tirados, abandonados, marginados, sin esperanza, con ganas de vivir y sin ellas, con proyectos y sueños, con simpleza y muchas ganas de darle vuelta al mundo.
         Desde hace cuatro años pasaron muchos “Lucas” por mi vida, muchos “Lucas” que atraviesan mi corazón como Clementina, el Polaco, Ángel, Andrés, Aymara, Dany, Flor, Juan Carlos, Mercedes, Marcela, Carlitos, Cosi, Oscar, Myriam, la Polaca, los pibes de Bandfield, los Migueles, la abuela, Roque, Fabiana, Richard, Julio, Jorge, Charly.
En este nuevo cumple de No Seas Pavote, decido una vez más renovar mis ganas de ABRIR EL CORAZÓN, de salir al encuentro de aquellos que están al margen del margen.
Agradezco a todos aquellos que desde que empezamos nos ayudan y te invito a que te animes, porque te puedo asegurar que hay Alguien que te está esperando.
                                                                                              hno Seba sc.
Fuente: http://elibroquenofue.blogspot.com.ar/

martes, 4 de octubre de 2011

Testimonio de un peregrino


Si me preguntaras cómo es ir a Luján, me atrevería a decirte que es como la vida misma….

Al principio no sentís el cansancio, crees que todo va a ser igual, que vas a poder con todo y le metes pata…. Te apresuras. Tanto que algunos se queman y no pueden seguir…. Es decir…. No llegan al final…. O lo que es peor…. Les llegó su final….

Existen aquellos que por cansancio o dolor, en algún momento o etapa dejan de caminar….
Se resignan…. Y se entregan… se suben a un colectivo que adelanta el tiempo…. Y con el, el camino…. Para después, aquellos con más coraje, fuerza de voluntad, volver a caminar….
No tan cansados, con otras esperanzas… con las mismas ganas… (de llegar…)

También están aquellos, que van de a poco, que en cada etapa hacen lo que pueden, que se cansan, que rezongan, que se apoyan en los que tienen al lado… que preguntan… ¿qué estoy haciendo acá? Ó que dicen…. Me acuerdo de haber vivido esto…. Pero que a su ritmo avanzan, caminan, comparten, por momentos más rápido, por otros más lentos… y así… casi si darte cuenta…. Entre charlas, mates, jugos y caramelos…. También llegan….

Hay de los que apoyan, que deciden no caminar, o caminar a su modo… ayudando, sirviendo, acompañando…. A quien camina…. O quizás también del estilo “comodín”… una etapa soy apoyo y otra camino….

Hay quien camina solo, encerrado en su mundo, su realidad. Quien camina en grupo, en manada, charlando, dando empujones, cargando y siendo cargado….

Existen aquellos que te dicen que es una locura ó que no la entienden ó que les parece mucho…. Y que por eso nunca se animan a vivirla… y estamos también aquellos que pensamos que es una locura no vivirla…. Que es una locura no animarse….

Las etapas unas a otras varían, ninguna es igual a la otra… Pero tiene esa ambigüedad patente, impresa, que hasta resulta incomprensible por momentos…. Que la primer etapa sea corta y la ultima, eterna… que donde el cansancio parece todo… se torna fundamental a quien tenes al lado, su voz, su apoyo… su abrazo!

Y como en la vida misma… mucho se dice…. De su longitud, de las paradas, de cómo y cuando caminar…. Pero la realidad es una…. Que para saber… hay que caminarla… hay que vivirla…. Una y otra vez… Sólo así vas a saber lo que se siente…

Cristian Matías Worner
(..Ningún camino de flores conduce a la gloria…)

domingo, 3 de julio de 2011

We can change the world



El mundo esta mal. Hace rato que lo vengo pensando. Soy una persona simple,, no le doy muchas vueltas a la vida.. o eso intento. La vida es simple pero la gente se la complica, con sus problemas, con sus cosas. Pero, ¿qué sería de yna vida sin complicaciones? Aburrida, sencilla, sin emoción, sin color. Las personas son las que pintan de arco iris al mundo, pero eso no quiere decir que sea todo lindo y bueno. La vida no está dividida entre buenas y malas personas. Todos tenemos algo (aunque sea mínimo, una partícula) de cada uno, y eso hace la personalidad de cada ser que habita este mundo. A veces me pongo a observar a la gente, y pienso en lo que deben ser sus vidas, si son felices o no, cómo debe ser esa persona… me intriga, me da curiosidad preguntarles si están conformes con la vida que están viviendo, con ESTAvida, que es de uno y a la vez de todos. Intuyo que la respuesta de la boca para afuera va a ser un sí, pero sus ojos me van a decir NO.
No soy una experta de las miradas, pero desde que comencé a ir al Puente Alsina viernes por medio para ayudar a los cartoneros que vienen de trabajar, dándoles sopa y pan, me doy cuenta cuándo una persona está disconforme con su vida a través de sus ojos; ellos me hablan sin decir una palabra. Y cuando veo eso hay algo dentro de mi que dice BASTA¿ Hay necesidad de que tenga que ser así ? ¿Por qué dejar que un nene de 6 años sufra de hambre y frío mientras su padre sale a cartonear? ¿Es justo ver a una familia pidiéndonos sopa y pan por que no les alcanza para comer? Hay algo que nosotros no queremos ver, está a nuestros costados porque lo dejamos de lado, pero inevitablemente lo vemos de reojo, y eso es la realidad misma, pura y sin distorsiones por parte de los medios. Uno está acostumbrado a ver un niño vendiendo estampitas en los trenes, poniendo cara de lástima para que la gente lo mire y se apiade de él. No, no debería ser así. Porque, uno puede estar muy bien económicamente, tener una linda familia, tener una televisión 40 pulgadas, vacaciones en la costa todos los años, etc… pero, ¿cómo estar BIEN completamente sabiendo que el otro se muere de frío viviendo en la estación de tu propio barrio? Es cuestión de abrir un poco la mente y tratar de mirar hacia tu alrededor, no solamente al frente llevándote el mundo por delante. Sí, se puede. Es difícil y un proceso lento; pero si no lo tratamos de solucionar ahora, a dónde vamos a parar? A una sociedad desvalida y sin compromiso, egoísta, sin límites. Ya nos estamos convirtiendo en eso, y la idea es parar con esto, generar el cambio en uno mismo y también en el otro. Es elegir la vida y no el vacío moral. Es ser quién uno es y aprender del otro, para bien. Es ayudar al otro y también a uno mismo, ya que si lo hacemos, somos capaces de generar un mundo mejor para todos.

Melody Schmutz